lunes, 17 de mayo de 2021

Reseña: Lolita - Vladimir Nabokov

 

¡Muy buenas a todos! Hoy traigo una reseña sobre uno de mis libros favoritos. Es muy controvertido, y tal vez no apto para todo tipo de lectores. Es una novela que tanto la trama, la forma en la que está escrita, el lenguaje, todo me parece tan interesante que lo leo mínimo una vez al año.

 

Lolita – Vladimir Nabokov




La historia de la obsesión de Humbert Humbert, un profesor cuarentón, por la doceañera Lolita es una extraordinaria novela de amor en la que intervienen dos componentes explosivos: la atracción «perversa» por las nínfulas y el incesto. Un itinerario a través de la locura y la muerte, que desemboca en una estilizadísima violencia, narrado, a la vez con autoironía y lirismo desenfrenado, por el propio Humbert Humbert.

 

Creo que a pesar de la trama que nos presenta, algo turbia y grotesca según la persona que lo lea, hay pocos libros con unas frases como las de este libro. Son musicales, describen todo a la perfección. No podemos olvidarnos de las primeras líneas del libro. Cómo nos presenta el argumento:

Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos paladar abajo hasta apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Era Lo, sencillamente Lo, por la mañana, cuando estaba de pie, con su metro cuarenta y ocho de estatura, sobre un pie enfundado en un calcetín. Era Lola cuando llevaba puestos los pantalones. Era Dolly en la escuela. Era Dolores cuando firmaba. Pero en mis brazos fue siempre Lolita.

 

Humbert nos va a contar en primera persona la historia. La historia de su obsesión con Lolita. Nos va a conseguir engatusar al describir a Lolita, la primera vez que la ve. La primera vez que está sentada a su lado. La belleza en las descripciones que nos hace Nabokov consiguen que nos olvidemos durante unos segundos de la diferencia de edad, del tema tan macabro que nos presenta con esta atracción.

Nos queríamos con amor prematuro, con la violencia que a menudo destruye vidas adultas.

Pero también vamos a poder ver la crítica que nos está enseñando Nabokov a la vida americana de la época. La vida corriendo de un lado a otro, de un motel a otro sin importar nada más

Lo que más me ha llamado siempre la atención del libro es que está escrito en primera persona, sí. Pero nuestro protagonista está contando su historia a un jurado. Es curioso cómo se defiende a sí mismo en el tema relativo a Lolita, como no se considera culpable de esos sentimientos.

Ahora hay que ser científico si se quiere ser asesino. No, yo no era una cosa ni la otra. Señores y señoras del jurado, la mayoría de los delincuentes sexuales que anhelan un contacto palpitante, suavemente plañidero, pero no forzosamente copulativo, con una jovencita, son extranjeros inocuos, inadaptados, pasivos, tímidos, sólo piden a la comunidad que les permita observar su comportamiento inofensivo y soi-disant aberrante, sus ínfimas, cálidas, húmedas manías privadas de desviación sexual, sin que la policía y la sociedad caiga sobre ellos. ¡No somos demonios sexuales! ¡No violamos como los buenos soldados! Somos caballeros tristes, suaves, con ojos de perro, con bastante demonio para sofrenar nuestra ansiedad en presencia de adultos, pero dispuestos a dar años y años de vida por una sola oportunidad de tocar a una nínfula. Hay que descartarlo: no somos asesinos. Los poetas nunca matan.

 


Si os atrevéis a leerlo, puedo asegurar que es un libro que sorprende, que engancha. Es una trama que vemos tan irreal, que no conseguimos dejar de leer las palabras de Nabokov. Llegas a un punto en el cual piensas; ¿Quién ha jugado con quién? ¿El adulto con la niña, o la niña con el adulto?

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